Managua, 16 de diciembre 2008/ La tercera fase del proyecto Incluir Desarrollo en el Arte “IDEA”, se ejecuta pintando los Objetivos de Desarrollo del Milenio en las paredes exteriores de los centros educativos ganadores del segundo lugar. La primera y segunda fase, se realizó pintando el edificio externo de las Naciones Unidas.

El trabajo de pintura se realiza con la asesoría artística y el apoyo de universitarios profesionales de las carreras de: Arquitectura, Diseño Gráfico y Comunicación Social de las universidades: Universidad Politécnica (UPOLI), Universidad Centroamericana (UCA), Universidad de Ingeniería (UNI) y Universidad del Valle, quienes han formado parte del proyecto IDEA.

Al pintar los ODM en los colegios se logra despertar el interés y brindar información al cuerpo docente, administrativo y a la población estudiantil de los centros educativos sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y de esta forma lograr que una mayor cantidad los conozca.

El joven diseñador y muralista Dick Sánchez, expresó que al formar parte de IDEA, ha compartido sus conocimientos de diseño y muralismo con niños, niñas y adolescentes,” eso ha sido para mí algo muy particular”, dijo.

La tercera fase dio inicio el 01 de Diciembre, aprovechando las vacaciones de las y los estudiantes lográndose hasta la fecha, pintar los ODM en los siguientes centros educativos: Instituto Nacional Autónomo Benjamín Zeledón, Instituto Primero de Mayo, Instituto Salomón Ibarra Mayorga, Escuela de Bellas Artes “Rodrigo Peñalba” y Colegio Lincoln.

Para el mes de enero del 2009, se tiene previsto continuar con los otros centros, ya que estos están en reconstrucción y las paredes de los mismos sufrirán algún tipo de transformación.

La experiencia y aprendizaje a través de la pintura del mural ha sido evidente en los niños, niñas y adolescentes que han formado parte de esta iniciativa.

“Con la pintura del mural aprendí sobre la reducción de la mortalidad infantil, a mezclar pintura para hacer nuevos colores, coordinarme con mis demás compañeros y por fin respeté y trabajé en equipo” afirmó Blanca Martínez de doce años de edad y de sexto grado “A” del Instituto Benjamín Zeledón.


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La Declaración, redactada entre la destrucción y la pobreza absolutas reinantes tras la segunda guerra mundial, refleja los anhelos de la humanidad por un futuro de prosperidad, dignidad y coexistencia pacífica.

Su aprobación marcó un hito. Hoy en día, la Declaración sigue siendo una parte esencial de la propia identidad de las Naciones Unidas.

Los retos que se nos presentan en la actualidad son tan abrumadores como los que en su momento afrontaron los autores de la Declaración.

Nos enfrentamos a una emergencia alimentaria y a una crisis financiera mundial.
El medio ambiente sigue sufriendo las agresiones de la humanidad.

Demasiados países viven bajo el yugo de la represión política.Y, como siempre, el sufrimiento y los abusos golpean primero a los más vulnerables.

Los más afortunados de nosotros, quienes no hemos sufrido los efectos más negativos de los desastres, la pobreza o la inestabilidad, no podemos hacer caso omiso de estos retos. El efecto en cadena de los abusos y la indiferencia puede llegar a propagarse por todo el planeta.

Los derechos, especialmente las violaciones cometidas contra ellos, deben unir a todo el mundo con lazos de solidaridad.

En este Día de los Derechos Humanos, confío en que actuaremos con arreglo a nuestra responsabilidad colectiva de defender los derechos consagrados en la Declaración Universal.

Sólo podremos celebrar la majestuosa visión de tan inspirador documento cuando sus principios se apliquen plenamente en todas partes y para todos sin excepción.


En numerosas oportunidades se han pedido recursos para hacer frente a estos problemas. Sin embargo, rara vez se reconoce plenamente el voluntariado como un ingente y poderoso recurso con grandes posibilidades de promover la participación de la gente en la consecución de la paz y el desarrollo. Con todo, el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas despliega anualmente 7.500 voluntarios en apoyo de las actividades nacionales de desarrollo y muchos millones más aportan a su manera su tiempo y sus energías.
Recientemente supe de una mujer de 70 años que dio media vuelta al mundo desde Nueva Zelandia hasta Liberia para trabajar como voluntaria en la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y apoyar junto con la población local el nuevo plan nacional de voluntariado juvenil del Gobierno.
Como demuestra este ejemplo, a diario en todo el mundo hay gente que aporta sus conocimientos y energía en calidad de voluntarios. Mediante servicios como los voluntarios por Internet de los Voluntarios de las Naciones Unidas, todos pueden hacer su aportación a la paz y el desarrollo sin verse limitados por restricciones materiales o de tiempo.
La forma y la definición culturales de lo que se entiende por voluntario pueden cambiar según las circunstancias, pero el principio fundamental no varía: todos pueden marcar la diferencia en la sociedad.
Además de contribuir a promover el bien común, los voluntarios enriquecen sus propias vidas. Como dijo hace poco un voluntario: “Siento que puedo marcar una diferencia en el mundo y usar mis conocimientos. Esto me hace sentir verdaderamente parte de la comunidad mundial”.
El altruismo de los voluntarios es inmenso y renovable. En este Día Internacional de los Voluntarios insto a todos los miembros de nuestra comunidad mundial a que aprovechen esta enorme reserva de energía e iniciativa.


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Mensaje relativo al Día Internacional de las Personas con Discapacidad

3 de diciembre de 2008/ Este año, el Día Internacional de las Personas con Discapacidad se celebra una semana antes del 60° aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Las Naciones Unidas conmemoran ambas efemérides con el siguiente lema: “Dignidad y justicia para todos”.

Tenemos mucho que celebrar este año. La entrada en vigor de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad en mayo constituyó un hito. Cuando la Conferencia de las Partes se reunió por primera vez, en octubre, los participantes comenzaron a estudiar inmediatamente qué servicio podría prestar la Convención como instrumento para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Hay que agradecer este progreso a la participación activa y al liderazgo de las personas con discapacidad, a quienes se ha dado acceso a todos los aspectos de nuestra labor y se les ha permitido que participen en ella.

Las Naciones Unidas mantienen su adhesión a ese planteamiento. La renovación del recinto de nuestra Sede mediante el Plan maestro de mejoras de infraestructura adaptará nuestras instalaciones a las normas de accesibilidad más recientes. Esa renovación debería haberse hecho hace mucho tiempo.

La Asamblea General ha recalcado que, para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, debemos involucrar a las personas con discapacidad en todos los procesos. Habida cuenta de que el 80% de esas personas, es decir, más de 400 millones, viven en países pobres, tenemos que hacer mucho más de lo que hacemos para romper el círculo vicioso de la pobreza y la discapacidad.

El lema de la comunidad internacional de personas con discapacidad es: “Nada que nos afecte sin contar con nosotros”. Una persona con discapacidad
de Swazilandia, que ha luchado por que se implante una política en materia de discapacidad en dicho país, ha declarado lo siguiente: “Se requiere una integración total para extirpar el mal de la estigmatización”.

En sintonía con ese espíritu, insto a los gobiernos y a todas las partes interesadas a que velen por que las personas con discapacidad y sus organizaciones participen en todos los procesos de desarrollo. De esta manera, promoveremos la integración y allanaremos el camino para mejorar el futuro de todos los miembros de la sociedad.


La Asociación de Personas que Conviven con el VIH/Sida (Asonvisida), que lidera la señora Arellys Cano, recibió de parte del representante del Programa Conjunto de las Naciones Unidas Sobre el VIH/Sida (Onusida), Alfredo Missair, el premio Cinta Roja por contribuir a los esfuerzos por disminuir el impacto negativo de esta enfermedad.

“Este estímulo es para reconocer el liderazgo y acciones excepcionales de las comunidades en el campo del sida”, dijo Missair en el evento que se desarrolló en el Malecón de la ciudad.

En el marco de la celebración del Día Internacional de Lucha contra el VIH/Sida participaron 560 organizaciones comunitarias a nivel mundial, de las cuales solamente 25, entre las que se incluye Asonvisida de Nicaragua, ganaron ese premio de cinco mil dólares.

El representante de Onusida dijo que este reconocimiento constituye un modesto aporte de las Naciones Unidas hacia una excelente labor, que sirve de ejemplo a las otras personas que contribuyen con su esfuerzo para que en Nicaragua se logre integrar una efectiva respuesta al VIH/Sida en la prevención, tratamiento y superación de esta pandemia.

En cifras

El representante de Onusida declaró que a nivel mundial, en el 2007 el registro era de 33 millones de personas viviendo con esta enfermedad, más dos millones que se vieron infectados posteriormente y otros dos millones fallecidos por la misma causa.

Agregó que en Nicaragua, desde 1987 cuando se registró el primer enfermo de sida, se han acumulado 3,657 casos, incluyendo 746 fallecidos. El 94 por ciento de esta enfermedad se produjo por la vía sexual y el 87 por ciento se encuentra en los rangos de edad entre los 15 y 44 años de edad.

Añadió que en Nicaragua existe una tendencia hacia la feminización de la pandemia, porque las mujeres representan el 50 ciento de las personas que conviven con el VIH, las que, además de soportar la enfermedad, sobre ellas descansa la labor de cuido, alimentación y apoyo de sus familias.

Por su parte, el Ministro de Salud, doctor Guillermo González, indicó que el plan de lucha contra el sida se readecúa a la nueva realidad nacional, tratando de ajustarlo a la profundidad con que la pandemia ha golpeado al país.

Añadió que la principal estrategia es “la sensibilización de la población para que participe de esta labor y unir, no solamente a las personas afectadas, sino a las que se encuentran en riesgo y a todos los organismos sociales, que trabajan el tema”.