Con el acompañamiento de FAO se desarrolla Diplomado Internacional para el manejo agroecológico de cultivos, dirigido a personal del SNPCC.

Managua, Nicaragua, 4 agosto del 2016. En el marco del trabajo conjunto del Gobierno de Nicaragua y la FAO, para el fortalecimiento de las capacidades institucionales, se desarrolla el Diplomado en Manejo Agroecológico de Café, Cacao, Hortalizas y Granos Básicos con énfasis eNota Diplomado AEn Seguridad Alimentaria, en el cual están participando 27 funcionarios y funcionarias del Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio, quienes en el periodo de julio a octubre 2016 estarán intercambiando conocimientos con expertos y expertas nacionales e internacionales en este tema, clave para la seguridad alimentaria y nutricional, sobre todo en el actual contexto de cambio climático.

El Gobierno de Nicaragua ha dado importantes avances para la implementación de la agroecología, integrando en varios de sus programas emblemáticos para la erradicación del hambre y superación de la pobreza este enfoque, como por ejemplo el Bono Productivo Alimentario, el Programa Patio Saludable y los Huertos Escolares, los cuales van acompañados de prácticas y tecnologías cuya base es la agroecología. De igual manera se han dado importantes avances legislativos relevantes como la aprobación de la Ley de Producción Agroecológica u Orgánica en el 2011 y su Reglamento que facilitan por primera vez en Nicaragua el acceso de los pequeños y pequeñas productoras a la certificación agroecológica y vincula por primera vez el binomio por la vida, medio ambiente y la producción.

La agricultura familiar abastece en un 80 por ciento lo que se consume en las mesas nicaragüenses afirmo Francisco Salmerón, especialista en Agroecología de la Universidad Nacional Agraria (UNA). Sin embargo – indicó – se deben proveer bases ecológicas para la conservación de la biodiversidad en la agricultura. Según Salmerón, “la agroecología puede resolver los problemas que existen en Nicaragua de productividad y rentabilidad”, además es una alternativa viable para asegurar la alimentación y evitar el desmantelamiento de la pequeña producción familiar campesina en un futuro.

 “Debemos estar consiente que este método no solo es para pequeños productores, sino para los grandes empresarios que trabajan con cultivos de agro exportación.”, recalcó Salmerón. “Y es que en base a resultados obtenidos de las investigaciones realizadas por la UNA en el tema agroecológico, se ha demostrado que la agroecología es una alternativa de desarrollo sostenible que puede ser promovida como un modelo de agricultura a nivel de país”- indicó.

La participación de la Universidad en el Diplomado es clave, la agroecología en la UNA se investiga desde hace 20 años por lo que se tienen las bases para demostrar las bondades de aplicar el método de la agroecología en fincas de pequeños, medianos y grandes productores ante la necesidad de mejorar el manejo de los recursos naturales y agrícolas. Concluyó.

Para la FAO, según Veronica Guerrero, Representante de esta agencia especializada en Alimentación y Agricultura, el tema de Agroecología “es clave porque el cambio de paradigma y el proceso de transición de una producción convencional hacia la producción agroecológica, requieren contar con personal formado en el tema desde una perspectiva integral. En nombre de la FAO, aprovecho para agradecer al Gobierno de Nicaragua por permitirnos aportar desde nuestras posibilidades y fortalezas a este proceso”.

 “FAO también reconoce que la conversión a un sistema de agroecología necesita algunos años, por lo que es importante facilitar apoyo institucional en los países para que estos puedan acompañar a largo plazo a los productores y productoras en este proceso”.

“Es encomiable la labor que está impulsando el Gobierno de Nicaragua para promover la agroecología en el país”, formando y fortaleciendo las capacidades y habilidades de los talentos humanos del SNPCC y mediante el establecimiento de un sistema de investigación e innovación agropecuario que considera la agroecología como un eje prioritario, como elementos necesarios para avanzar en el proceso de transición de una agricultura convencional hacia una producción agroecológica de alimentos, reconoció la Representante de la FAO en Nicaragua.

La agroecología en el mundo ha tomado una alta relevancia para mejorar los medios de vida de las familias campesinas, integrando los beneficios de las tecnologías modernas con las dimensiones social y ecológica de los sistemas agrícolas tradicionales, para llegar de manera más eficaz a los pequeños y más pobres agricultores. Sus principios son una alternativa para intensificar la producción y a la vez conservar la base de recursos naturales, manteniendo la biodiversidad y conservando el conocimiento tradicional.

En este diplomado participan funcionarios y funcionarias del Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio, específicamente del INTA, MEFCCA, INAFOR, MARENA, MAG, Tecnológico Nacional, y el IPSA. La meta es que una vez finalizado el diplomado, los técnicos y técnicas que trabajan en el sector público relacionados con los recursos naturales y la agricultura puedan promover de manera científica y técnica la agroecología desde sus respectivas áreas de trabajo.

Este primer diplomado internacional que inició el 07 de julio y finaliza en noviembre, se centra en los rubros de café, cacao, hortalizas y granos básicos. Los cultivos se escogieron por su alta importancia social, cultural, económica y nutricional. FAO colabora a través del programa Mesoamérica Sin Hambre y el Mecanismo de Cooperación Sur Sur y triangular.

El Diplomado está siendo co facilitado por especialistas de la Universidad Nacional Agraria y de seis expertos de instituciones de prestigio internacional como la Universidad Autónoma de Chapingo, el Centro Agroecológico del Café en México, la Universidad Estatal de Campinas, Sao Paulo, Brasil, la Universidad Central de Venezuela, la Corporación Socialista de Cacao Venezolano y la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología.


MENSAJE PARA EL DIA MUNDIAL DE LA POBLACION 2016

Dr. Babatunde Osotimehin, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas

11 de Julio de 2016

Los años de la adolescencia son para algunas niñas una época de exploración, aprendizaje y cada vez mayor autonomía. Pero para muchas otras es una época de vulnerabilidad cada vez mayor y de exclusión de derechos y oportunidades, o de discriminación clara y simple.

Cuando una adolescente cuenta con el poder, los medios y la información para adoptar sus propias decisiones en su vida es más probable que supere los obstáculos que la separan de un futuro saludable y productivo. Esto la beneficia, así como a su familia y su comunidad.

Cuando no participa en modo alguno en las decisiones relativas a su educación, su salud, el trabajo o incluso su situación conyugal tal vez no llegue jamás a hacer realidad todo su potencial ni a ser una fuerza positiva en su hogar, su comunidad y su nación.

En algunas partes del mundo la niña que llega a la pubertad es considerada por su familia o comunidad lista para el matrimonio, el embarazo y el parto. Puede ser dada en matrimonio y obligada a dejar la escuela. Puede sufrir una condición debilitante, como una fístula, por dar a luz antes de que su organismo esté preparado para ello. Pueden denegarse sus derechos humanos.

Es necesario que los gobiernos de todas partes del mundo inviertan en las adolescentes de manera de empoderarlas para que adopten importantes decisiones en su vida y equiparlas para que algún día puedan ganarse la vida, participar en los asuntos de su comunidad y hallarse en un pie de igualdad con sus contrapartes masculinas.

Se necesita invertir para proteger su salud, incluida su salud sexual y reproductiva, a fin de permitirles que reciban una educación de buena calidad y ampliar sus oportunidades económicas, incluidas las relativas a un trabajo decente.

Una adolescente cuyos derechos se respetan y que puede hacer realidad su pleno potencial es una niña que más probablemente podrá hacer una aportación al progreso económico y social de su comunidad y su nación.


La comunidad internacional ha asumido el compromiso de cumplir una nueva agenda de desarrollo sostenible basada en los principios de la equidad y los derechos humanos. Un objetivo fundamental de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es que nadie se quede atrás.

Si bien se han logrado avances significativos en la reducción de la pobreza y la mejora de las oportunidades y del bienestar para muchas personas en todo el mundo, cientos de millones siguen aguardando desesperadamente la posibilidad de un futuro mejor. Las niñas, en particular las adolescentes en sus años de formación, se encuentran entre las personas a las que se ha prestado menos atención en iniciativas de desarrollo anteriores.

Precisamente cuando las niñas deberían estar estudiando en la escuela y soñando con todo lo que tienen por delante, las trabas sociales y culturales impiden a un número demasiado elevado de ellas hacer realidad sus ambiciones. Mientras las opciones y las oportunidades de los niños tienden a aumentar cuando llegan a la adolescencia, las de las niñas se reducen con demasiada frecuencia. La mitad de las agresiones sexuales en todo el mundo se cometen contra niñas de 15 años o menos. En los países en desarrollo, una de cada tres menores contrae matrimonio antes de cumplir los 18. Además, en comparación con los adolescentes, las adolescentes tienen menos probabilidades de comenzar o acabar la escuela secundaria.

Corregir estas desigualdades es fundamental para el éxito de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, motivo por el que esta incluye el Objetivo específico de lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas. En este Día Mundial de la Población, insto a todos los gobiernos, las empresas y la sociedad civil a que apoyen a las adolescentes e inviertan en ellas. Todas las personas merecen beneficiarse del crecimiento económico y el progreso social. Trabajemos codo con codo para poder disfrutar de una vida en que haya seguridad, dignidad y oportunidades para todos.


Durante mi infancia en la Corea de la posguerra, recuerdo preguntar sobre una tradición que observaba: las mujeres que iban a dar a luz dejaban sus zapatos en el umbral y, tras atravesarlo, miraban hacia atrás con temor. “Se preguntan si alguna vez volverán a poder calzar esos zapatos”, me explicó mi madre.

Más de medio siglo después, ese recuerdo me sigue obsesionando. En las regiones pobres del mundo todavía hay mujeres que hoy en día corren el peligro de morir durante el parto. La mortalidad materna es uno de muchos peligros que podrían evitarse. Con demasiada frecuencia, las niñas recién nacidas son sometidas a la mutilación genital femenina. Las niñas son atacadas en su camino a la escuela. El cuerpo de las mujeres se utiliza en las guerras como un campo de batalla. Las viudas son rechazadas y se ven empobrecidas.

Sólo podemos hacer frente a estos problemas mediante el empoderamiento de las mujeres como agentes de cambio.

Durante más de nueve años, he puesto esta filosofía en práctica en las Naciones Unidas. Hemos quebrado tantos techos de cristal que hemos creado una alfombra de vidrios rotos. Ahora estamos barriendo las ideas preconcebidas y los prejuicios del pasado para que las mujeres puedan avanzar y cruzar nuevas fronteras.

Yo nombré a la primera mujer Comandante de una fuerza de efectivos de las Naciones Unidas, e impulsé la representación de la mujer en los niveles superiores de nuestra Organización hasta alcanzar dimensiones históricas. En la actualidad, las mujeres son líderes en el ámbito de la paz y la seguridad —una esfera que antaño fue del dominio exclusivo de los hombres. Cuando llegué a las Naciones Unidas, no había mujeres al mando de ninguna de nuestras misiones de paz sobre el terreno. Ahora, casi una cuarta parte de todas las misiones de las Naciones Unidas están dirigidas por mujeres— cifra que no es ni mucho menos suficiente, pero que representa una mejora considerable.


Las actividades del Día Mundial contra el Cáncer, que siempre ofrecen la oportunidad de movilizar al mundo, han cobrado un impulso especial este año con la reciente aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuya finalidad es promover una vida digna para todos.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible que hicieron suyos todos los gobiernos se exhorta a reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles. Este objetivo se basa en un compromiso histórico asumido por los Jefes de Estado en 2011. Nos sirven de guía también la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente y el movimiento “Todas las mujeres, todos los niños” que la pone en la práctica, pues tienen por objeto crear sistemas de salud más sólidos, establecer la cobertura sanitaria universal y ampliar las intervenciones que salven vidas en el marco de programas integrales de prevención y lucha contra el cáncer.

Debemos esforzarnos más para acabar con las múltiples tragedias que desata el cáncer. Alrededor de una tercera parte de todos los cánceres es prevenible, y otros tipos pueden curarse con el diagnóstico y el tratamiento tempranos. Incluso cuando el cáncer está en una etapa avanzada, los pacientes deben recibir cuidados paliativos.

El cáncer aflige a todos los países, pero los que tienen menos recursos resultan más afectados. Y no hay mejor ejemplo de ello que el flagelo del cáncer cervicouterino: en los países más pobres del mundo se registran 8 de cada 10 nuevos casos de cáncer cervicouterino y 9 de cada 10 muertes de mujeres por esta enfermedad.

Sin dejar de celebrar los éxitos logrados en la detección del cáncer cervicouterino en muchos países de altos ingresos, tenemos la responsabilidad de reproducirlos en los Estados de bajos ingresos, donde el cáncer del cuello del útero sigue siendo uno de los tipos de cáncer más comunes entre las mujeres.

Hoy día contamos con los conocimientos, la experiencia y los medios necesarios para proteger a todas las mujeres en todas partes del mundo. La prevención amplia del cáncer cervicouterino comprende la vacunación para proteger a las niñas de futuras infecciones por el virus del papiloma humano (VPH), medidas de detección y el tratamiento preventivo de lesiones precancerosas.

El lugar donde vive una persona no debe determinar el riesgo de desarrollar un cáncer o de morir por esta causa. Debemos trabajar juntos para erradicar el cáncer cervicouterino como un problema de salud pública y reducir la carga de morbilidad por cáncer de todos los tipos que afecta a millones de personas.

En el Día Mundial contra el Cáncer, como parte de nuestro empeño por no dejar a nadie atrás, decidámonos a poner fin a la injusticia que sufren los afectados por una enfermedad que puede prevenirse.

Ban Ki-moon


Al aprobar la histórica Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los dirigentes del mundo expresaron su determinación de buscar la prosperidad y el progreso compartidos en un espíritu de solidaridad mundial. El Acuerdo de París sobre el cambio climático constituye otro hito importante para nuestro planeta y todos los pueblos.

 

Estos logros fueron impulsados por dos objetivos complementarios: no dejar a nadie atrás y construir una vida digna para todos. Este espíritu de solidaridad mundial debe inspirar ahora nuestra respuesta colectiva a otros grandes retos que enfrenta la humanidad.

En particular, este espíritu ha de presidir la respuesta a la apremiante situación de quienes, en un número sin precedentes, se ven obligados a abandonar sus hogares y comunidades. Demasiadas personas han huido de los extremistas violentos para acabar siendo nuevamente victimizadas por la xenofobia, la discriminación y el abuso. Debemos enfrentarnos juntos a todos aquellos que propagan temores infundados. Ayudar a los vulnerables nos eleva a todos.

 

Ahora que la diversidad es presa de ataques verbales o violentos en tantos lugares del mundo, debemos aprovechar al máximo el Día Internacional de la Solidaridad Humana para reafirmar nuestra humanidad común, defender nuestros valores compartidos y crear un futuro mejor para todos.


En el Día de los Derechos Humanos, publicamos a continuación el mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. Ban Ki-moon.

Ante las enormes atrocidades y abusos generalizados que se están cometiendo en todo el mundo, el Día de los Derechos Humanos debería impulsar una acción mundial más concertada para promover los principios que colectivamente hemos prometido cumplir.

En un año en que se conmemora el 70º aniversario de las Naciones Unidas, podemos inspirarnos en la historia del movimiento de derechos humanos moderno, que surgió a raíz de la Segunda Guerra Mundial.

Entonces, el Presidente de los Estados Unidos de América, Franklin D. Roosevelt, definió cuatro libertades básicas como derechos inalienables de todas las personas: la libertad de expresión, la libertad de culto, la libertad para vivir sin miseria y la libertad para vivir sin temor. En las Naciones Unidas, su esposa, Eleanor Roosevelt, unió sus fuerzas con paladines de los derechos humanos de todo el mundo para consagrar esas libertades en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Los retos extraordinarios de hoy pueden considerarse —y afrontarse— a través del prisma de estas cuatro libertades.

– Primera: la libertad de expresión. Esta libertad se niega a millones de personas y está cada vez más amenazada, por lo que debemos defender, preservar y ampliar las prácticas democráticas y el espacio de la sociedad civil. Ello es esencial para una estabilidad duradera.

– Segunda: la libertad de culto. En todo el mundo, los terroristas se han apropiado de la religión y han traicionado su espíritu al asesinar en su nombre. Otros están atacando a las minorías religiosas y aprovechan los temores para obtener beneficios políticos. En respuesta a ello, debemos promover el respeto por la diversidad basado en la igualdad fundamental de todas las personas y el derecho a la libertad de religión.

– Tercera: la libertad para vivir sin miseria. Gran parte de la humanidad sigue sin tener esta libertad. En septiembre, los dirigentes del mundo aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible con el objetivo de poner fin a la pobreza y permitir que todas las personas puedan vivir con dignidad en un planeta pacífico y sano. Ahora debemos hacer todo lo posible para que esta visión se materialice.

– Cuarta: la libertad para vivir sin temor. Los millones de refugiados y desplazados internos son un trágico resultado del incumplimiento de esta libertad. Desde la Segunda Guerra Mundial nunca tantas personas se habían visto obligadas a huir de sus hogares. Esas personas huyen de la guerra, la violencia y la injusticia a través de continentes y océanos, a menudo arriesgando sus vidas. En respuesta a ello, no debemos cerrar las puertas sino abrirlas y garantizar el derecho de todos a pedir asilo, sin discriminación alguna. Los migrantes que intentan escapar de la pobreza y la desesperanza también deben poder disfrutar de sus derechos humanos fundamentales.

Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la protección de los derechos humanos como base de nuestra labor. Este es el espíritu de la iniciativa de las Naciones Unidas Los Derechos Humanos Primero, cuyo objetivo es impedir violaciones en gran escala y responder a las que se cometan.

En ocasión del Día de los Derechos Humanos, volvamos a comprometernos a garantizar las libertades fundamentales y a proteger los derechos humanos de todos.


En el día de hoy celebramos el poder del voluntariado. El voluntariado fomenta la creatividad, encuentra su fuerza en todo aquello que nos apasiona y nos pone en contacto con los que más nos necesitan.

El voluntariado es un fenómeno global que trasciende fronteras, religiones y divisiones culturales. Los voluntarios encarnan los valores fundamentales del compromiso, la inclusividad, el compromiso cívico y el sentido de la solidaridad.

Los voluntarios de las comunidades, los voluntarios internacionales y los Voluntarios de las Naciones Unidas desempeñaron un papel fundamental en la respuesta ante la crisis del ébola en África Occidental. También se ha hecho gala de un similar espíritu de voluntariado y solidaridad a la hora de afrontar la actual crisis de refugiados y el devastador terremoto ocurrido este año en Nepal.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que fueron aprobados recientemente, brindan una nueva oportunidad para que los particulares muestren su solidaridad a través del voluntariado. Todos nosotros podemos contribuir a cumplir la aspiración enunciada en la Agenda 2030 de poner fin a la pobreza.

Hoy, Día Internacional de los Voluntarios, doy las gracias a los más de 6.300 Voluntarios de las Naciones Unidas y a los 11.000 Voluntarios en Línea de las Naciones Unidas que ayudan a millones de personas a hacer realidad el cambio sostenible y la paz. También rindo homenaje y saludo a los mil millones de voluntarios de las comunidades en todo el mundo.

Al celebrar el Día Internacional de los Voluntarios, aprovechemos al máximo el poder del voluntariado para construir un mundo más sostenible y una vida digna para todos.


Este año celebramos el Día Internacional de las Personas con Discapacidad tras haber aprobado la ambiciosa Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este plan global de acción nos insta a «no dejar a nadie atrás».

Para construir un mundo sostenible e incluyente para todos es necesario que participen plenamente personas con capacidades de todo tipo. La Agenda 2030 incluye muchas cuestiones de interés para las personas con discapacidad, y hemos de trabajar en forma conjunta para que esos compromisos se plasmen en una acción concreta.

Este año la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres reconoció el papel fundamental que incumbe a las personas con discapacidad en la promoción de un enfoque más accesible para todos en materia de preparación y respuesta para casos de desastre. El año próximo, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) se debatirá una nueva agenda de desarrollo urbano para hacer de nuestras ciudades lugares más incluyentes, accesibles y sostenibles. En este proceso serán de fundamental importancia las voces de las personas con discapacidad.

De cara al futuro, debemos reforzar las políticas y prácticas de desarrollo para asegurarnos de que la accesibilidad forme parte de un desarrollo incluyente y sostenible. Para ello es necesario mejorar nuestro conocimiento acerca de los retos que afrontan las personas con discapacidad —entre otras cosas mediante datos más sólidos y desglosados— y asegurarnos de que se empodere a dichas personas para crear oportunidades y aprovecharlas.

Junto con las personas con discapacidad, podemos hacer avanzar al mundo sin dejar a nadie atrás.

 

Ban Ki-moon


Este año encaramos el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA con renovada esperanza. Agradezco la dedicada labor de los activistas, encomio los persistentes esfuerzos de los trabajadores sanitarios, y rindo tributo a los defensores de los derechos humanos por su posición de principios y a todos los afectados por el valor que han demostrado al sumar sus fuerzas para conseguir avances contra la enfermedad a nivel mundial.

 Los dirigentes de todo el mundo asumieron, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados en septiembre, el compromiso unánime de poner fin a la epidemia del SIDA para 2030. Ese compromiso es reflejo del poder de la solidaridad, que ha logrado forjar alrededor de una enfermedad tan destructiva uno de los movimientos más inclusivos de la historia moderna.

 Es mucho lo que podemos aprender de la respuesta al SIDA. Una a una, las personas se han ido alzando en defensa de la ciencia, los derechos humanos y el empoderamiento de todos los que viven con el VIH. Así es cómo podremos acabar con esta epidemia: trabajando todos juntos.

 No obstante, el plazo para actuar se está agotando. Por ello, pido que se adopte un enfoque acelerado para intensificar las inversiones y cerrar la brecha entre las necesidades y los servicios.

Para acabar con esta epidemia y evitar que vuelva a repuntar debemos luchar en todos los frentes: necesitamos más del doble de especialistas para poder suministrar tratamiento a los 37 millones de personas que viven con el VIH y, de ese modo, transformar sus vidas; tenemos que facilitar el acceso de las adolescentes y las mujeres jóvenes a la educación y a opciones genuinas que las protejan del VIH; y debemos asegurar el pleno acceso de los grupos afectados a servicios prestados con dignidad y respeto.

Todos los niños pueden nacer libres del VIH y sus madres no solo pueden superar el parto sino también disfrutar de una vida plena. Acabar con el SIDA es un requisito esencial para el éxito de la iniciativa “Todas las mujeres, todos los niños” y la Estrategia Mundial que puse en marcha con el fin de garantizar la salud y el bienestar de las mujeres, los niños y los adolescentes en el curso de una generación.

El cumplimiento acelerado de las metas fijadas evitará nuevas infecciones por el VIH y muertes causadas por el SIDA y, al mismo tiempo, ayudará a eliminar la discriminación y el estigma asociados al VIH.

Aguardo con interés la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre el SIDA que se celebrará en 2016 y será una oportunidad crucial para que el mundo se comprometa a aplicar el modelo de actuación acelerada para acabar con el SIDA.

En este Día Mundial de la Lucha contra el SIDA rindamos tributo a todos los que perdieron su vida por esta enfermedad y renovemos nuestra determinación de promover la justicia, el acceso y la esperanza en todo el mundo.