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02.08.2004
Manantial seguro


SABANA LARGA, SAN ISIDRO.- Tras varios años de trabajo arduo y varios afectados por el tóxico arsénico, 2,575 personas de siete comunidades rurales de San Isidro, Matagalpa, ahora beben agua segura y libre de arsénico gracias a un proyecto financiado por Italia y Suecia, a través de Unicef -








Jossie Castillo
Especial para LA PRENSA

- Me siento feliz de tener agua en mi casa. Ahora sé que estoy bebiendo agua segura, sostiene don José Paulino Ruiz Martínez, tras señalar que yo todavía tengo los estragos del arsénico después de tantos años de beber agua contaminada. La vista me falla, tengo manchas en el cuerpo y en las manos.

Martínez, presidente del Comité de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) de El Zapote, es uno de los 111 casos registrados en la zona como enfermo por arsénico.

En 1996, luego de dos años de batallar para tener agua en la comunidad, los habitantes de El Zapote, Real de la Cruz y Sabana Larga descubrieron que el pozo recién perforado estaba contaminado con el veneno.

El Ministerio de Salud (Minsa) cerró los pozos y las comunidades nuevamente pasaron sed. Sin embargo el mal ya estaba hecho. El arsénico, consumido en grandes cantidades, más de las permisibles, provoca ceguera, manchas en la piel, rajaduras de los talones y finalmente cáncer hepático.

Con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), se perforó un pozo libre de arsénico y otros contaminantes en Las Mangas. De ahí sale el agua, por una tubería de 22 kilómetros, para abastecer a las seis comunidades restantes.

Lo importante fue que las comunidades pudieron tomar decisiones, convivir pacíficamente para construir una sociedad de paz, para mejorar su vida, expresó Philippe Barragne, oficial de Salud y Ambiente Saludable de Unicef.

El Presidente de la República, Enrique Bolaños, autoridades locales, líderes comunales e invitados especiales, junto a las comunidades participantes, celebraron el tener el vital líquido seguro en sus casas, luego de dos años de lucha diaria para llevar agua sin arsénico a sus hogares.

AGUA SEGURA PARA SIETE COMUNIDADES

Los beneficiados son 2,575 habitantes de siete comunidades del municipio de San Isidro, Matagalpa, que hoy disfrutan de agua potable segura gracias al apoyo financiero de los gobiernos de Italia, que aportó US$133,000, y Suecia, con US$90,904, a través del Unicef. El aporte del Gobierno de Nicaragua fue de C$900,000 y las comunidades aportaron la mano de obra no calificada por un monto de C$444,066.

Las comunidades beneficiadas con el proyecto fueron: Las Mangas, La Unión, El Zapote, La Ceiba, Soledad de la Cruz, Real de la Cruz y Sabana Larga.

El mayor impacto de este proyecto es en la salud. Ahora la gente ya no tendrá problemas de salud por el arsénico, había falta de agua, ahora la tienen 24 horas al día, sostuvo Philippe Barragne, oficial de Salud y Ambiente Saludable de Unicef, agencia de Naciones Unidas que acompañó durante estos dos años a los habitantes en el apoyo técnico para llevar agua sana y segura a sus casas.

ORGANIZACIÓN COMUNITARIA

Uno de los logros del proyecto de agua de Las Mangas fue la organización de la comunidad. Se formaron siete Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) y se eligió una Junta Administradora del acueducto en el año 2002. Posteriormente se iniciaron los trabajos de zanjeo a través de 22 kilómetros, desde la fuente de agua en Las Mangas, un pozo registrado sin arsénico, hasta las otras seis comunidades restantes.

La comunidad nunca se detuvo. El trabajo no se paró a pesar de que tuvimos varios problemas como la falta de apoyo en algún momento de parte de Enacal de Matagalpa, dijo don Ezequiel Martínez Rivas, presidente de la Junta Administradora y un carismático líder de la comunidad.

Don Ezequiel se unió a los más de 2,500 pobladores de las comunidades para realizar los trabajos de mano de obra, bajo el modelo de organización llamado Aprendiendo haciendo.

Para el representante de Unicef en Nicaragua, Gary Stahl, con participación, responsabilidad y un poco de inversión todo es posible. Las 446 familias nos dan hoy la vibrante prueba que todo es posible. Es posible tener agua, vivir en paz y armonía con sus vecinos, juntar esfuerzos para vivir mejor, construir una sociedad de paz participativa, respetando los derechos de la niñez, desde los más alejados rincones del país, afirmó Stahl.

Ahora la siguiente etapa es mejorar los hábitos de higiene de la población para crear un ambiente saludable para niños, niñas, adolescentes y adultos.

Don Ezequiel no para de trabajar. A sus más de 60 años, se siente agradecido de la vida. Mi mayor satisfacción es que nuestra niñez, nuestra juventud se va a criar más sana que nosotros. Me satisface haber dirigido este proyecto con apoyo total de las comunidades, donde no se distinguió credo político ni religioso. Me alegra trabajar por mi clase como campesino que soy, haber dado toda mi fuerza por este proyecto.

Las siete comunidades del municipio de San Isidro, Matagalpa, demostraron que la unión hace la fuerza.

TARIFA COMÚN PARA TODOS

Uno de los acuerdos entre todos los CAPS fue la tarifa a establecer para cada familia. Uniendo esfuerzos y obviando las diferencias se estableció una tarifa de 47 córdobas por cada 10 metros cúbicos de agua consumida. De esa manera cada casa paga lo que consume a un costo bajo. El dinero lo recauda la Junta Administradora para pagar la energía eléctrica.


Publicado en la Prensa 2/08/2004

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