Palabras de la Coordinadora Residente de las NNUU y Representante Residente del PNUD ante Asamblea Nacional - 29/04/15

Palabras de la Coordinadora Residente de las NNUU y Representante Residente del PNUD ante Asamblea Nacional – 29/04/15

Agradezco  al Presidente Núñez por darme la oportunidad de compartir con ustedes el reconocimiento otorgado al Programa de

Agradezco  al Presidente Núñez por darme la oportunidad de compartir con ustedes el reconocimiento otorgado al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Nicaragua: El Sello de Oro para la Igualdad de Género, por las contribuciones que la organización ha hecho en pos de los avances en esta materia en el país.  Esta distinción no sería posible sin una sólida alianza con socios estratégicos nacionales, y en particular, con la Honorable Asamblea Nacional.

Para mí es particularmente gratificante recibir, en nombre de mi equipo, esta distinción siendo la primera mujer Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas y Representante Residente del PNUD, en más de 40 años de presencia de nuestra organización en Nicaragua.

El Sello para la Igualdad de Género del PNUD es un proceso de certificación corporativa  que tiene como objetivo evaluar los resultados transformacionales de desarrollo en la igualdad de género.

Este ejercicio provee un marco para la integración del enfoque de género en el programa del PNUD con el fin de apoyar cambios organizacionales y resultados de desarrollo sostenibles en los países.   En el período 2013 – 2014, 44 oficinas de todo el mundo aplicaron al proceso de certificación. De éstas, 29 lo finalizaron, y sólo tres obtuvieron la categoría Oro: Cuba, Egipto y Nicaragua, dos de ellas en nuestra región de América Latina y el Caribe.

 

El nivel Oro se otorga a las Oficinas en las que se evidencia un compromiso proactivo con la agenda global de género y cuyo rol es reconocido por los mismos socios nacionales y la comunidad de desarrollo.  Igualmente, se destacan los esfuerzos para  proveer conocimiento y experiencia en el diseño y gestión de programas con una contribución sustantiva  para alcanzar las metas de género.

El Sello de Oro es también un reconocimiento para el país por los avances en la generación de políticas públicas para la igualdad de género, que se traducen en la mejora de los servicios y acceso a oportunidades que se brindan a toda la ciudadanía, pero especialmente a las mujeres. No obstante, es además, un reto para continuar trabajando en fortalecer los logros y enfrentar los desafíos; para dar un salto cualitativo en las acciones de promoción de la equidad.

En el país se observan progresos importantes en lo que respecta a la disminución de la mortalidad infantil y en la tasa de mortalidad materna. UNICEF, OPS/OMS y UNFPA han contribuido con los esfuerzos en el avance de ambos objetivos. Sin embargo, se reconoce que persisten retos, principalmente en mortalidad de menores de 1 año y de mujeres adolescentes.

Otro desafío es el embarazo adolescente que todavía muestra índices preocupantes en el país.  La Tasa Específica de Fecundidad Adolescente se ha reducido a 92 por 1,000 nacimientos, pero sigue siendo una de las más altas de América Latina y el Caribe. El porcentaje de adolescentes de 15-19 años que ya son madres es del 23%[1].

La violencia basada en género trunca la vida y las posibilidades de desarrollo de niñas y mujeres.  Según la Encuesta de Demografía y Salud, ENDESA realizada en los años 2011-2012, el 37% de las mujeres han sido víctimas de violencia verbal, el 20% de violencia física y el 10% de violencia sexual por parte de sus parejas.

Las disparidades en el acceso a activos  productivos limita el empoderamiento económico de las mujeres.  En el área urbana, los ingresos de las mujeres en la informalidad son 53% más bajos que los de los hombres; en las zonas rurales son 40% menores. Estas diferencias se dan aún con más años de educación: por un año adicional de formación académica, el hombre urbano obtiene 12% de incremento en el ingreso, la mujer sólo el 6%.

Desde hace más de diez años, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo promueve de manera activa la igualdad de género en el trabajo parlamentario con tres objetivos complementarios: que haya más mujeres en los parlamentos, que legislen por la igualdad y no discriminación, y que sean instituciones más igualitarias.

Agencias y programas del Sistema de Naciones Unidas en Nicaragua, en particular UNFPA, UNICEF, OPS/OMS, ONU-Mujeres y PNUD, son socios históricos del Parlamento en los temas de género.

La experiencia de la transversalización en la Asamblea Nacional de Nicaragua es un referente en la región y en el mundo.  Resalta el número de legisladoras no sólo en los escaños, pero también en la Presidencia de Comisiones y en la Junta Directiva. Sin embargo, los avances van más allá: La política de género, la reforma a la Ley Orgánica del Poder Legislativo, el establecimiento de la Unidad Técnica de Género y el Grupo Institucional  de Diputados  y Diputadas para la promoción de la equidad de género. Este último, un grupo de legisladores y legisladoras que lideran la incorporación del enfoque de género en el mandato de la institución.

Como refiere el Presidente Nuñez, en la Asamblea Nacional, y en el resto del Estado de Nicaragua, existe voluntad política y compromiso con la igualdad de género. La última reforma a la Constitución de la República permitió dar un salto cuantitativo y cualitativo en la participación femenina en los cargos de elección popular.  Se estableció que el 50% de las candidaturas sean ocupadas por mujeres.  Es así que en la Trigésimo Tercera (XXXIII) legislatura, la Asamblea Nacional estará conformada, por primera vez en la historia, por igual número de mujeres y hombres.

El Parlamento ha aprobado leyes innovadoras que promueven  los derechos de las mujeres, adolescentes y niñas.

La ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades, establece el mandato de igualdad de género en los poderes del Estado, definiendo mecanismos para la institucionalización, planificación y elaboración del Presupuesto de la República con enfoque de género.  El Sello de Oro reconoce como esta ley se ha traducido en la formulación e implementación de políticas que tienen un impacto en la transformación de los servicios provistos a las mujeres.  Es clave replicar las buenas prácticas de las instituciones que han registrado los mayores avances.

 

La ley 779 marcó un antes y un después en la prevención y atención a víctimas de violencia intrafamiliar y sexual.  Su reglamento visualiza el compromiso del Estado con la prevención de la violencia a través de un enfoque de familia y comunidad. Esto contribuye a tener un abordaje integral, al mismo tiempo que presenta como desafío la necesidad de monitorear su implementación para garantizar la protección de las víctimas.

Otro logro importante en temas de empoderamiento económico ha sido la ley que crea el Fondo para la Compra de Tierras con Equidad de Género para Mujeres Rurales.  Esta otorga seguridad jurídica en la tenencia de la tierra, permitiendo el acceso a activos y recursos financieros.   Por el efecto que este fondo tendrá en la mejora de las condiciones de vida de las mujeres y sus familias, es estratégico definir su mecanismo de implementación.

Cabe mencionar también la Ley de Trata de Personas y la reciente aprobación del Código de la Familia como instrumentos legales que abonan a promover y proteger los derechos de las mujeres.

La alianza entre la Asamblea Nacional, el Sistema de Naciones Unidas, y la comunidad internacional ha contribuido a la consecución de los resultados alcanzados.  En el marco del programa de modernización del Parlamento, se ha contado con el apoyo de Suecia, el Reino Unido, el Reino de los Países Bajos, Dinamarca, España, la Unión Europea, Suiza y el BID. Sus aportes son una muestra del compromiso con la función legislativa, la igualdad de género y el empoderamiento de las Mujeres.

La agenda de la igualdad de género en los parlamentos avanza a nivel mundial, regional y nacional. La Unión Inter Parlamentaria (IPU) adoptó por unanimidad, en el mes octubre del año 2012, un Plan de Acción para los Parlamentos sensibles al género.

Este Plan incluye:

  • Incrementar el número de mujeres en el parlamento y lograr la igualdad en la participación,
  • Reforzar la legislación y las políticas relativas a la igualdad de género,
  • Instaurar una infraestructura y una cultura parlamentaria sensible al género,
  • Asegurar que todos los parlamentarios, hombres y mujeres, compartan responsabilidades en igualdad,
  • Alentar a los partidos políticos a ser defensores de la igualdad de género
  • Mejorar la sensibilidad y la igualdad de género en el personal Legislativo.

Este compromiso también ha sido tomado por otras instancias tales como Parlamentarios por las Américas (ParlAméricas) y el Foro de Presidentes de los Poderes Legislativos (FOPREL).

La Asamblea Nacional es un actor clave para enfrentar los retos y potenciar los resultados alcanzados por Nicaragua a la fecha.  Algunas áreas que ofrecen oportunidad son:

  • La incorporación de metodologías de análisis de impacto de género, con el fin de identificar el efecto diferenciado que produciría una ley en las mujeres y los hombres
  • La consolidación de la presupuestación sensible a género
  • Ejercicios de rendición de cuentas  hacia la ciudadanía, y hacia las mujeres en concreto
  • La construcción de alianzas con otros poderes del Estado para promover la aplicación de las leyes con enfoque de género

El Sello de Igualdad es una plataforma que apoya la reflexión crítica, el aprendizaje y el pensamiento innovador en la transversalización de género. El proceso tiene como objetivo crear un espacio abierto e inclusivo para lograr un amplio consenso en torno a los objetivos e implicaciones de la incorporación de la perspectiva de género.  En este espíritu, agradecemos el compromiso de la Asamblea Nacional de continuar construyendo una Nicaragua en la que la igualdad de género es una realidad que contribuye al desarrollo humano.

Tal como dice nuestro Secretario General: “Este es un año vital para el avance de la causa de los Derechos Humanos de las mujeres … Para que sea realmente transformadora, la agenda para el desarrollo después de 2015 debe dar prioridad a la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres. El mundo no alcanzará nunca el 100% de sus objetivos si el 50% de la población no puede realizar su pleno potencial. Dando rienda suelta al poder de las mujeres podemos asegurar el futuro para todos.”

Muchas gracias.


[1]  Fuente: INIDE. ENDESA 2011/12.